28/11/17

Dieta balanceada durante el embarazo previene complicaciones [28-11-17]


Dieta balanceada durante el embarazo previene complicaciones

Algunos factores como el peso del pequeño, la placenta y el necesario incremento de grasa corporal durante el período, pueden influir a que la futura mamá aumente de peso, razón por la que es necesario que lleve una dieta balanceada

Un alto porcentaje de las mujeres embarazadas sufren de sobrepeso y obesidad, factor determinante para el desarrollo de enfermedades graves como diabetes e hipertensión que ponen en riesgo la vida de la madre y del bebé, informó el médico de la coordinación de Prevención y Atención a la Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Veracruz Norte, José Luis Barradas Velásquez.

Destacó que algunos factores como el peso del pequeño, la placenta y el necesario incremento de grasa corporal durante el período, pueden influir a que la futura mamá aumente de peso, razón por la que es necesario que lleve una dieta balanceada.

La obesidad de la gestante, previa al embarazo o adquirida durante este periodo, debe considerarse siempre un factor de riesgo para la madre, el feto y el recién nacido.

Durante el embarazo es recomendable que la mujer suba entre nueve  y 12 kilos; sin embargo cuando se diagnostica obesidad, únicamente debe subir siete kilos en el primer trimestre; los bebés de estas mujeres tienen mayor riesgo de tener malformaciones ubicadas en la zona central, renal, abdominal, cardiovascular, intestinal o hasta aborto espontáneo.

Los riesgos que con mayor frecuencia se observan en las pacientes obesas durante el embarazo son: la diabetes mellitus, hipertensión gestacional y preeclampsia, además existe  mayor riesgo de que el bebé muera en el útero, elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos, todo esto ocasiona un parto prematuro.

En pacientes obesas sube la incidencia de cesáreas y el trabajo de parto es más difícil y prolongado. Al término del embarazo hay mayor riesgo de infección en la herida quirúrgica, endouterina, tromboembolias, formación de coágulos en las venas, sobre todo en piernas y pies.

Debido al exceso de peso, estas mujeres presentan complicaciones en la articulaciones, como osteoartritis, lesiones recurrentes en rodillas, lumbalgias, y a nivel respiratorio habrá una disminución en el volumen total de aire que los pulmones son capaces de contener y dificultad para respirar y exhalar.

Dijo que una dieta balanceada y nutritiva es necesaria a lo largo de la vida de las personas, pero muy primordialmente durante la etapa de gestación.

Finalmente recomendó una estrecha comunicación entre paciente, médico y nutricionista, aunado al ejercicio físico que ayuda a mejorar la condición cardiovascular y muscular, evita el aumento excesivo de peso, lo que proporcionará una mejor condición física general y menos riesgo al enfrentarse al trabajo de parto.

13/11/17

Ganar más de 2 kg al mes durante el embarazo aumenta el riesgo de hipertensión [13-11-17]

 
Ganar más de 2 kg al mes durante el embarazo aumenta el riesgo de hipertensión

Ciertos factores como una gestación múltiple, la diabetes o la obesidad pueden elevar las cifras de presión arterial durante la gestación, según confirma el Club del Hipertenso de la Sociedad Española de Hipertensión

“Si la embarazada aumenta su peso en más de 2 kilos al mes, si tiene una edad elevada en su primer embarazo, si se trata de una gestación múltiple (con frecuencia como consecuencia de una fecundación in vitro), si padece diabetes u obesidad, el riesgo de desarrollar hipertensión y preeclampsia es mucho mayor”, asegura la doctora Nieves Martell, coordinadora del Club del Hipertenso de la Sociedad Española de Hipertensión.

Además, y según explica esta especialista, la falta de control de las cifras de presión arterial, por encima de 140/90 mmHg, durante el embarazo puede provocar graves complicaciones a la madre y al niño, por lo que “es muy importante que las mujeres conozcan sus cifras de presión arterial antes de quedarse embarazadas y que, una vez en gestación, las controlen de forma periódica”, recomienda la doctora Martell.

En condiciones normales, durante el primer trimestre del embarazo suele producirse una bajada fisiológica de las cifras de presión arterial y a partir del cuarto mes se van elevando poco a poco hasta recuperar, en el tercer trimestre, las que se tenían antes del embarazo. Sin embargo, “puede ocurrir que la tensión no baje o que, por el contrario, se eleve ligeramente. En estos casos debemos estar alerta porque la evolución más probable es que siga aumentando y terminemos la gestación con una posible complicación”, explica la experta, de ahí la importancia de conocer las cifras de presión antes del embarazo.

Preeclampsia y eclampsia

La preeclampsia y la eclampsia son dos trastornos derivados de una subida de la presión arterial durante el embarazo. La primera afecta al 5 por ciento de las embarazadas, es más común en las primerizas, puede presentarse desde la semana 20 de gestación y mantenerse hasta el final de la primera semana tras el parto.

La hipertensión arterial durante la gestación puede afectar al crecimiento y peso del bebé dependiendo en la etapa del embarazo en que se produzca. Si ocurre justo antes del término, puede que el niño nazca con bajo peso o que sea prematuro -antes de las 37 semanas- lo que aumenta el riesgo de sufrir problemas de aprendizaje. Ello se produce porque esta patología se caracteriza por provocar el “cierre” de los vasos sanguíneos del útero que le aportan oxígeno y alimentos. Otro problema que puede darse es el desprendimiento prematuro de la placenta de la pared uterina. Este desorden no afecta durante el periodo de la lactancia, excepto cuando la HTA es tan severa que precisa de mucha medicación para controlarla tras el parto.

Sólo en un 0,5 por ciento de los casos la situación no se logra controlar y acaba derivando en una eclampsia, la forma más grave, que se manifiesta con convulsiones en la madre o incluso acaba produciendo un estado de coma y la muerte del feto. Por el momento, no se conocen las causas que la provocan.

30/10/17

¿Puede una dieta rica en proteínas y baja en carbohidratos mejorar el tratamiento para la fertilidad? [30-10-17]


¿Puede una dieta rica en proteínas y baja en carbohidratos mejorar el tratamiento para la fertilidad?

Esa es la conclusión de un pequeño estudio inicial de mujeres que se sometieron a fertilización in vitro

Las mujeres que se someten a un tratamiento para la infertilidad quizás tengan más probabilidades de concebir si ingieren una buena cantidad de proteínas en la dieta, sugiere un pequeño estudio reciente.

El estudio, de 120 mujeres que se sometieron a una fertilización in vitro (FIV) en un centro médico, halló que las que comían bastantes proteínas y relativamente pocos carbohidratos tenían más probabilidades de quedar embarazadas.

Entre las mujeres que obtenían al menos el 25 por ciento de sus calorías diarias a partir de las proteínas, el 67 por ciento quedaron embarazadas. Esto es en comparación con el 32 por ciento de las mujeres que consumían menos proteínas en sus dietas. Además, las mujeres que ingerían muchas proteínas y relativamente pocos carbohidratos (menos del 40 por ciento de sus calorías) tuvieron la tasa más alta de embarazos, con un 80 por ciento.

Los expertos advirtieron que los hallazgos no significan que las mujeres con problemas de fertilidad deberían llenarse de filetes, huevos y mantequilla. Pero sí se mostraron de acuerdo en que los resultados apuntan a un rol importante de la dieta en las probabilidades de concebir de una mujer.

"Creo que el mensaje para las pacientes de infertilidad es que presten atención a lo que comen", planteó el Dr. James Grifo, director de programa del Centro de Fertilidad de la NYU en la ciudad de Nueva York, quien no participó en el estudio.

"Cuando alguien se somete a un tratamiento para la fertilidad, hay pocas cosas sobre las que tiene control", señaló Grifo. "Pero lo que se come es una de ellas".

Pero advirtió contra una "interpretación excesiva" de los hallazgos, que fueron presentados el lunes en la reunión anual del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists), en Nueva Orleáns. Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

El estudio contó con un grupo pequeño y selecto de mujeres, dijo Grifo, y no está claro precisamente por qué las mujeres que comían más proteínas tenían más probabilidades de éxito con la FIV.

Un motivo, especuló Grifo, podría ser que las mujeres que comen muchas proteínas ingieren muchas menos "calorías vacías" a partir de alimentos procesados, en los que abunda la dieta típica de EE. UU.

Los alimentos procesados con frecuencia son ricos en carbohidratos simples, y en teoría, los efectos de esos carbohidratos sobre la insulina y otras hormonas podrían afectar a la fertilidad de las mujeres, explicó Grifo.

El Dr. Jeffrey Russell, quien lideró el estudio, dijo que cree que tanto las proteínas adicionales como la reducción en los carbohidratos son importantes. La proteína de la dieta (en cualquier forma) podría ser esencial para la calidad de los óvulos de una mujer, señaló Russell, quien dirige el Instituto de Reproducción de Delaware, en Newark, Delaware.

Para el estudio, el equipo de Russell pidió a 120 mujeres que llevaran un diario de sus dietas durante tres días antes de someterse a la FIV. Usaron un programa de software para calcular la cantidad de proteínas y carbohidratos que las mujeres consumían a diario.

Al final resultó que 48 mujeres obtenían al menos el 25 por ciento de sus calorías diarias a partir de las proteínas, y el 67 por ciento de ellas quedaron embarazadas. Las demás 72 mujeres comían menos proteínas, y su tasa de embarazo fue sustancialmente más baja, con un 32 por ciento.

Russell dijo que, en promedio, no hubo diferencia entre ambos grupos respecto al índice de masa corporal, una medida del peso en relación con la estatura. Un índice de masa corporal alto se ha relacionado con menos éxito en la FIV, pero Russell dice que cree que se necesita prestar más atención a la calidad de la dieta, independientemente del peso de una mujer.

Kim Ross, nutricionista del Centro de Fertilidad de la NYU, comentó que los nuevos resultados son interesantes y que subrayan la importancia de que las mujeres que se someten a un tratamiento para la fertilidad lleven una alimentación saludable.

"Pero no quiero que interpreten que esto significa que deben llenarse de productos de animales", advirtió.

Ross dijo que es probable que las mujeres que comían muchas proteínas y pocos carbohidratos consumían más "alimentos integrales" y menos comida procesada que otras mujeres. Los alimentos procesados en la dieta estadounidense típica, incluso los que parecen ser bastante saludables, con frecuencia son pobres en nutrientes de todos los tipos, lamentó Ross.

Otras investigaciones respaldan la idea de que una dieta bien equilibrada y nutritiva ayuda a la fertilidad. Estudios recientes han vinculado la dieta mediterránea con unas mayores probabilidades de concebir, en comparación con la dieta occidental estándar, tanto en las mujeres que se someten a una FIV como en las que lo intentan de forma natural.

La dieta mediterránea tradicional es pobre en carnes rojas, lácteos y alimentos procesados, pero rica en frutas y verduras frescas, pescado, aceite de oliva y granos integrales.

Tanto Ross como Grifo señalaron que las grasas "buenas", como las halladas en los aceites vegetales, más frutas, verduras y otros carbohidratos saludables, son importantes para las mujeres que se someten a una FIV, igual que para todo el mundo.

Russell apuntó que, actualmente, a las mujeres de su centro se las asesora rutinariamente sobre la nutrición antes de someterse a una FIV. Si consumen menos de un 25 por ciento de proteínas, se les aconseja sobre cómo añadir más a sus dietas y reducir los carbohidratos vacíos.

Al aconsejar a las mujeres en el centro de la NYU, Ross dice que observa lo que las mujeres ya hacen respecto a la dieta y al estilo de vida, y procede a partir de esa información. Algunas mujeres podrían necesitar más proteínas, pero otras no, aclaró.

Y aunque el estudio actual se concentró en las mujeres, Ross señaló que la nutrición de los hombres es importante para la calidad del esperma, así que aconseja tanto a mujeres como a hombres antes de y durante el tratamiento de la infertilidad.

29/10/17

La madre y su bebé se exponen a la muerte sin una atención inmediata [24-8-15]


La madre y su bebé se exponen a la muerte sin una atención inmediata

Sin asistencia médica, una mujer llega a pasar hasta 40 horas en trabajo de parto y corre riesgo de morir de cansancio obstétrico. Pasadas las 42 semanas, la placenta disminuye la cantidad de oxígeno que aporta al feto. Pacientes se quejan de “peloteo”.

“Es imperdonable que una mujer en pleno alumbramiento sea remitida de un centro a otro. Debe ser ingresada, así la mesa del director tenga que fungir de cama”, dijo un especialista.

Valentina ya tiene cuatro años, pero no habla, ni camina, mucho menos puede ir a la escuela. Ella sufre de encefalopatía estática hipóxica (daño psicomotor originado por falta de oxígeno en el cerebro) porque a Ingrid Pire, su madre, se le retrasó la hora de dar a luz debido a la falta de asistencia médica.

El parto es un trabajo y de ello no cabe la menor duda. Se desarrolla en una jornada que, de acuerdo a las circunstancias, puede extenderse por más de un día. Hay dolor, esfuerzo físico, sudor y gritos de desesperación para obtener un resultado.

Todo un proceso que puede finalizar en la muerte o afecciones graves a los involucrados (madre e hijo) si —como le ocurrió a Valentina— no se recibe la respectiva atención médica.

Al menos eso es lo que deja claro la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando señala: “La asistencia especializada es fundamental tanto para el recién nacido como para la madre. Una atención obstétrica adecuada garantiza que el nacimiento no sea traumático y reduce las probabilidades de mortalidad”.

Sin embargo, en el estado Zulia, son numerosas las quejas de la colectividad por el conocido “peloteo”, palabra que, en la jerga popular, se emplea para definir la constante remisión de pacientes de un centro asistencial a otro por falta de camas, incubadoras o cualquier otra causa.

“Si la mujer no llega con el muchacho afuera nadie la asiste”, vociferó, días atrás, Heiderson Áñez, esposo de una parturienta que se paseó por tres hospitales marabinos antes de finalmente dar a luz, el pasado 17 de julio.

Proceso

El parto es el proceso mediante el cual el feto, la placenta y las membranas dejan el útero, cruzan por el canal de parto y salen al exterior..

“El embarazo dura 40 semanas aproximadamente. Puede llegar a las 42 o adelantarse en las 38. Cuando pasan las 42 semanas, después de la última regla, la placenta —que ya ha cumplido su vida útil— comienza a disminuir la cantidad de nutrientes y oxígeno que aporta al producto fetal”, explica José Oberto Leal, jefe del servicio de obstetricia y ginecología del Hospital Chiquinquirá y coordinador de la zona centroccidental del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).

Sufrir la acción del trabajo de parto sin lograr la culminación a su tiempo expone al bebé a una serie de agresiones conocidas como sufrimiento fetal que generalmente deja lesiones graves en el cerebro del niño..

“Muchos de los casos de parálisis cerebral que vemos hoy en día se originaron por sufrimiento fetal”, asegura el ginecbstetra, Eduardo Baena.

Al bebé puede faltarle oxígeno, padecer por una alteración de sus parámetros hemodinámicos que conducirían, en el peor de los casos, a la muerte o a retardos de tipo psicomotor, es decir, sus movimientos no estarán acordes con los de un niño de su edad, habrá debilidad en sus miembros y retardos mentales, que pueden ir de leves a agudos.

“Otra de las consecuencias de que a un bebé se le pase la hora del parto es la ingesta de líquido fecal, pues las contracciones pueden provocar que el niño defeque dentro de la placenta un líquido oscuro conocido como miconio, que le ocasiona afecciones cerebrales como la hipoxia cerebral”, señaló Marcos Levy, especialista en gineco-obstetricia y fertilidad.

Parturienta

El proceso de parto en su totalidad dura entre 8 y 12 horas, pero sin la atención médica adecuada una mujer llega a pasar hasta 40 horas en este trabajo.

Eduardo Baena asegura que una situación como ésta es propicia para que la parturienta fallezca por cansancio obstétrico.

“Es como si una persona pasara 40 horas trabajando sin parar, gastando energías y sin comer. El organismo se cansa y se detiene”, indicó.

Otra de las consecuencias mortales para la mujer es la eclampsia o alteración de la tensión, que viene acompañada de convulsiones y que provoca una abolición más o menos completa de las facultades sensitivas e intelectuales de la mujer.

La falta de asistencia y de antibióticos también constituye una puerta abierta para una contaminación séptica del aparato reproductor de la madre.

Los especialistas coinciden en que las complicaciones durante el parto son multifactoriales y pueden terminar en la muerte. Al respecto, el Ministerio de Salud señala que las probabilidades de mortalidad materna disminuyen en un 79% con una asistencia especializada.

“El parto es un trabajo terrible. Ninguna mujer que esté en este proceso debe dejar de ser atendida por un especialista. Es una acción imperdonable que una mujer en pleno alumbramiento sea remitida de un centro asistencial público a otro. Debe ser ingresada allí, así la mesa de la oficina del director del hospital tenga que fungir como cama”, manifestó Eduardo Baena.

No obstante, aclaró que no es lo mismo que una paciente esté en trabajo de parto a que ella crea estar en trabajo de parto.

“Si la mujer realmente está en proceso de dar a luz, debe ser ingresada llueve, truene o relampaguee. Si aún le falta un día, queda a criterio del médico darle o no una cama, considerando la alta demanda de parturientas que tiene un hospital público”.

Los médicos señalan que en ocasiones se inicia una guerra entre el paciente y el especialista. El primero dice que va a dar a luz y el segundo dice que aún le falta.

José Oberto expone que el parto es un trabajo conjunto entre la madre y el hijo, cuyos organismos llegan al acuerdo de que el feto debe salir.. Entonces el producto fetal busca el exterior y el cuerpo de la madre lo empuja a alcanzar el objetivo.

Explicó que existe una serie de factores que indican al médico si la madre está o no lista para el embarazo, como el tacto, por ejemplo.

Sin embargo, es conveniente que la mujer lleve siempre consigo un almanaque menstrual para constatar cuándo fue su última fecha de regla y saber con precisión el tiempo de gestación que tiene.

También es preciso que el especialista verifique el estado de la madre y la asista inmediatamente, no sea que el producto padezca un sufrimiento fetal como Valentina.


Vivir con un perro en el embarazo es beneficioso ...

 Vivir con un perro en el embarazo es beneficioso ...: Vivir con un perro en el embarazo es beneficioso Muchas mujeres se preocupan por los posibles riesgos de convivir con un perro durante el...

25/10/17

Tiroides y embarazo [25-10-17]


Tiroides y embarazo

Definiciones:

Globulina fijadora de tiroxina (TBG: thyroxin binding globulin): Es la proteína transportadora de tiroxina en la sangre.

Tiroglobulina (TGB): Glucoproteína de alto peso molecular (660 kD) sintetizada por las células foliculares de la tiroides y regulada por la TSH. Constituye el componente principal del coloide. La TGB sirve de matriz para la fijación de yodo y la formación de las hormonas tiroideas T4 y T3.

Hormona liberadora de tirotropina (TRH): fue la primera hormona hipotalámica en ser descubierta, libera tirotropina y prolactina a nivel de la glándula hipofisiaria anterior y estimula la descarga de hormona estimulante de tiroides (TSH) desde la hipófisis.

Hormonas tiroideas: Son dos: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3) ambas derivadas del aminoácido tirosina al cual se le incorporan 4 moléculas de yodo (T4) o 3 moléculas de yodo (T3). Se encuentran elevadas en el hipertiroidismo.

Tirotropina u hormona estimulante de la tiroides (TSH): producida por la hipófisis cuando es estimulada por la TRH. La TSH actúa directamente sobre la glándula tiroides y estimula la producción de T4 y T3. Se encuentra aumentada en el hipotiroidismo y ausente o muy disminuida en el hipertiroidismo.

Tionamidas: agentes antitiorideos de los cuales se conocen el propiltiouracilo (PTU) y el metimazol (MMI). Son los principales fármacos para el tratamiento de la enfermedad de Graves durante el embarazo. Su mecanismo de acción consiste en disminuir la producción de T4 mediante la inhibición del acoplamiento de la yodotirosina por la peroxidasa tiroidea.

Peroxidasa tiroidea: enzima que une el yodo a la tirosina oxidando el yoduro hacia su forma activa utilizando peróxido de hidrógeno como sustrato en el proceso de síntesis de las hormonas T4 y T3.


Introducción

Durante el embarazo, el eje hipotálamo-hipófiso-tiroideo presenta modificaciones y se produce una interacción a través de la placenta con pasaje de yodo y de tiroxina (T4) de la madre al feto. Este flujo transplacentario que adquiere particular relevancia durante el primer trimestre del embarazo es esencial para el desarrollo neurológico fetal.
Además de una sucinta revisión sobre la fisiología de la tiroides durante el embarazo, este artículo incluye los desequilibrios de la tiroides que pueden ocurrir a lo largo del período de gestación, así como su diagnóstico y tratamiento.

Fisiología de la tiroides durante el embarazo

Aspectos maternos

Durante el embarazo, se produce un aumento de producción de T4 debido a los siguientes mecanismos:
- Aumento de la proteína fijadora de T4 o TBG.
- Pérdida de T4 por su pasaje y degradación a través de la placenta.
- Menor disponibilidad de yoduro para la síntesis de T4 por aumento del filtrado glomerular de esta hormona.
- Estimulación de la glándula tiroidea para una mayor producción de T4 por parte de la gonadotrofina coriónica, la tirotrofina coriónica y la tirotrofina hipofisaria (TSH).
De todos estos mecanismos el más importante parece ser el aumento de la TBG debido a una menor depuración en el hígado y a variaciones en la tasa de filtrado glomerular de TBG. Esta mayor producción de T4 durante el embarazo requiere de un aporte adecuado de yodo en la alimentación.

Hormonas tiroideas y proteínas de transporte. Los altos niveles de estrógenos durante el embarazo inducen un aumento en la concentración sérica de TBG a partir del día 20 de gestación, alcanzan un máximo entre las semanas 20ª a 24ª, manteniendo luego una meseta hasta el fin del embarazo. En la sexta semana del posparto los valores se normalizan a sus niveles normales (<21 data-blogger-escaped-br="" data-blogger-escaped-microgramos="">
El incremento en los niveles de TBG trae aparejado el ascenso consiguiente en los niveles de hormonas tiroideas totales, fundamentalmente T4 y, en menor medida T3, dado que la afinidad de ésta última por la TBG es 100 veces menor que para la T4. El aumento de los valores de T4 y T3 por lo general no supera el límite normal máximo.

Respecto de la gonadotrofina coriónica, su función como estimulante tiroideo se debe a una similitud molecular con la TSH (ambas son glucoproteínas), así como una homología en los receptores de ambas hormonas. De todos modos, debe entenderse que la potencia tiroideoestimulante de la gonadotrofina coriónica es mucho menor que la de TSH estimándose que 1 mUI/litro de TSH equivale a 40000 UI/litro de gonadotrofina coriónica.

Transferencia Placentaria

La influencia que las hormonas y otras sustancias que circulan por la sangre materna pueden ejercer sobre el feto depende del grado de permeabilidad de la placenta al pasaje de las mismas. Así se considera que el yodo, la TRH y las TSI (inmunoglobulinas estimulantes tiroideas) atraviesan la placenta libremente, mientras que la misma es impermeable a la TSH. También existe transferencia placentaria de T4 en etapas tempranas del embarazo que puede ser importante para el desarrollo de estructuras cerebrales del feto, cuando éste no puede aún sintetizar de manera efectiva su propia T4.

Las hormonas tiroideas sufren cambios metabólicos a nivel de la placenta. Las deiodinasas placentarias son la tipo II y III. La combinación de la actividad de estas enzimas produce la conversión de T4 a T3 y de T4 y T3 a T3R y T2 respectivamente.

Como en otros tejidos la actividad de la deiodinasa tipo II se incrementa cuando la disponibilidad de T4 decrece. Esto sugiere que su actividad representa un mecanismo homeostático para mantener una adecuada producción de T3 en la placenta cuando los niveles maternos de T4 estén reducidos. En cambio, la principal función placentaria de la tipo III sería la de mantener una T3 baja para el feto, evitando así un exceso catabólico.

Respecto del yodo, éste puede ser concentrado en la tiroides fetal hacia la semana 10 de gestación. Pasa libremente a través de la placenta de tal modo que si es administrado a la madre en grandes cantidades o por tiempos prolongados, puede inducir hipotiroidismo fetal y bocio.

Función Tiroidea Fetal

En el feto, la TBG ya está presente desde la quinta semana de gestación. La captación de yodo se detecta hacia la décima semana y la producción de T4 se inicia aproximadamente 2 semanas más tarde. Los niveles de esta hormona se incrementan en forma progresiva de tal manera que, de presentar aproximadamente 2mg/dl hacia la decimosegunda semana, sus niveles ascienden hasta 10mg/dl al momento del parto.

Trastornos funcionales de la tiroides durante el embarazo
Hipotiroidismo

En el 2,5% de los embarazos existe una concentración elevada de TSH. En una zona geográfica con disponibilidad de yodo, la principal causa de hipotiroidismo durante el embarazo es la enfermedad o tiroiditis de Hashimoto. Con menor frecuencia, el hipotiroidismo durante el embarazo se debe a tratamientos previos con yodo radiactivo, a resección quirúrgica de la glándula por enfermedad de Graves, o a sobretratamiento de un hipertiroidismo con tionamidas.

Diagnóstico. El diagnóstico de hipotiroidismo durante el embarazo es crucial debido a los efectos potenciales adversos sobre la madre y el feto. Solamente entre el 20% y el 30% de los pacientes son sintomáticos y aún así los síntomas son ignorados por el médico y se los suele atribuir al propio embarazo. La mejor forma de documentar el diagnóstico es detectando una elevación de la TSH aunque esto no se da en todos los casos de hipotiroidismo del embarazo.

A pesar de que las mujeres hipotiroideas tienen menos tendencia a la fertilidad, también se pueden embarazar y las complicaciones para la madre y el feto dependerán de la gravedad del hipotiroidismo. En la Tabla 1 se describen las principales complicaciones causadas por el hipotiroidismo sintomático del embarazo y las cifras son comparadas con embarazos normales.


Tratamiento. El tratamiento dependerá del momento del diagnóstico, la gravedad del hipotiroidismo y la causa del mismo. Se destacan los siguientes aspectos:

- La dosis inicial de levotiroxina para la mujer embarazada con hipotiroidismo sintomático es de 2 mg/kg/día.
- Si los valores iniciales de TSH están solo levemente aumentados (TSH <10 data-blogger-escaped-0="" data-blogger-escaped-a="" data-blogger-escaped-br="" data-blogger-escaped-d="" data-blogger-escaped-de="" data-blogger-escaped-dosis="" data-blogger-escaped-inicial="" data-blogger-escaped-l="" data-blogger-escaped-levotiroxina.="" data-blogger-escaped-mg="" data-blogger-escaped-mu="" data-blogger-escaped-ser="" data-blogger-escaped-suficiente="" data-blogger-escaped-una="">- En las mujeres que tienen tiroiditis de Hashimoto las dosis también pueden ser menores debido a que tienen función tiroidea residual.
- Se deberá controlar la función tiroidea (TSH y T4) cada 4 semanas durante la primer mitad del embarazo y cada 6 semanas durante la segunda mitad del embarazo.
- El objetivo es mantener un valor de TSH ≤2,5 mU/l.
- El valor normal para la concentración de T4 total durante el embarazo debe ser 1,5 veces el valor preembarazo.
- Una vez que se estabilizó la dosis de levotiroxina, los futuros controles se harán solamente par la TSH.
- Guardar un intervalo de 4 horas entre la toma de levotiroxina y el consumo de vitaminas con hierro, refuerzos de hierro, o productos con soja a los efectos de no afectar la absorción de levotiroxina.
- Luego del parto reducir la levotiroxina a las dosis previas al embarazo y controlar la TSH en 6 semanas.

Eutiroidismo con enfermedad tiroidea autoinmune

La frecuencia de la autoinmunidad en las mujeres eutiroideas en edad fértil es frecuente. La incidencia de anticuerpos para tiroperoxidasa y tiroglobulina es de aproximadamente el 13%. Estas mujeres presentan un riesgo aumentado de sufrir complicaciones durante el embarazo y de adquirir tiroiditis posparto. La mayor tasa de abortos en estas pacientes podría deberse a que la presencia de anticuerpos aumenta el estado inmunitario que afecta en forma adversa la unidad fetoplacentaria.

Se recomienda administrar a estas pacientes levotiroxina antes del embarazo si los valores séricos de TSH son >2,5 mU/l. Durante la gestación se debe controlar regularmente la TSH y ajustar la dosis de levotiroxina para mantener los valores de TSH en ≤2,5 mU/l.
Hipertiroidismo durante el embarazo

La frecuencia del hipertiroidismo durante el embarazo oscila entre 0,1% y 0,4%, correspondiendo a la enfermedad de Graves-Basedow el mayor porcentaje.. Las restantes patologías que producen hipertiroidismo son adenoma solitario, bocio tóxico multinodular y tiroiditis subaguda. El mecanismo podría deberse a la alta concentración de gonadotrofina coriónica.

La enfermedad de Graves-Basedow, puede ocurrir en una mujer que tenía la enfermedad previamente y que se desestabilizó durante la gestación, también puede ser una recaída en una mujer asintomática y finalmente se puede presentar por primera vez durante el embarazo. Las complicaciones que produce la enfermedad de Graves-Basedow son similares a las del hipotiroidismo y están descritas en la Tabla 1.

El diagnóstico se basa sobre los siguientes signos clínicos y de laboratorio:

- Palpitaciones, irritabilidad e intolerancia al calor.
- Presencia de bocio a veces con frémito.
- Ausencia de TSH en sangre.
- T4 libre y total elevadas en sangre.
- Presencia de anticuerpos para los receptores TSH.

Como puede apreciarse, el diagnóstico no es sencillo ya que los síntomas mencionados son frecuentes durante un embarazo normal..

El tratamiento y control de la paciente con enfermedad de Graves-Basedow es el siguiente:
- Administrar la dosis más baja de tionamidas, preferentemente PTU, para mantener la T4 en el nivel inmediatamente superior (1,5) al normal.
- Controlar la T4 cada 4 semanas y ajustar la dosis de tionamida en forma acorde.
- Determinar a las 26 semanas los anticuerpos contra los receptores de TSH (inmunoglobulinas tiroideoestimulantes o inmunoglobulinas inhibidoras de los receptores TSH). Esto se hace para establecer el riesgo de hipertiroidismo fetal o natal y el efecto de los anticuerpos contra los receptores TSH sobre la función tiroidea del feto.
- Ecografía fetal a las 26 semanas para evaluar la respuesta fetal a la tionamida.
- Considerar la tiroidectomía si se requieren dosis elevadas y persistentes de tionamida (PTU > 600 mg/d o MMI > 40 mg/d), o si la paciente no puede tolerar el tratamiento.
- Administrar beta-bloqueantes (excepto en el primer trimestre) y dosis bajas de yodo durante el perioperatorio.
- Determinar la TSH y T4 de la sangre del cordón umbilical en el momento del parto.

Es muy importante evitar el hipotiroidismo fetal por acción de las tionamidas, de allí la necesidad de la ecografía fetal a las 26 semanas. Ante la presencia de bocio en el feto se debe determinar si es hipertiroideo o hipotiroideo. Esta decisión generalmente es de carácter clínico. Si de acuerdo al laboratorio la madre es hipertiroidea y el feto tiene taquicardia, se trata de un hipertiroidismo fetal. Si los valores de T4 libres o totales se encuentran en un rango normal o bajo en el suero materno, existe un hipotiroidismo fetal. En este último caso, se producirá una importante mejoría del bocio al reducir o suspender la tionamida.

Conclusiones

El conocimiento de las alteraciones del eje hipotalamo-hipófiso-tiroideo que ocurren durante el embarazo en una mujer eutiroidea, permite diferenciar cambios meramente fisiológicos en los niveles hormonales de aquellos otros que implican patología. Los avances en investigación sobre transferencia placentaria avalan la importancia de la contribución materna, sobre todo en la primera mitad de la gesta, cuando el aporte de T4 de la madre es primordial para el adecuado desarrollo psiconeurológico del feto particularmente en áreas yodo deficientes.

En lo que respecta a la disfunción de la tiroides durante el embarazo, se puede afirmar que no es una asociación infrecuente y puede pasar fácilmente desapercibida debido al estado hipermetabólico propio del embarazo. Si no se hace a tiempo el tratamiento adecuado, tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden afectar adversamente a la madre y al feto.

Material obtenido de los artículos:
-Le Beau SH, Mandel SJ. University of Pittsburgh Medical Center, Pittsburgh, PA, USA. Thyroid Disorders During Pregnancy. Endocrinol Metab Clin N Am 2006;35:117-136.
Abalovich, M.S.
-División Endocrinología del Hospital Durand. Fisiología tiroidea y embarazo. Aspectos maternos, placentarios y fetales. Revista Argentina de Endocrinología y Metabolismo 2003;40:23-31.


17/10/17

Consecuencias de la diabetes gestacional [17-10-17]


Consecuencias de la diabetes gestacional

La diabetes gestacional se desarrolla durante el embarazo. Un estudio nuevo encontró que esta también puede poner en riesgo la salud del corazón.

Durante el embarazo, los cambios que suceden en el cuerpo afectan su funcionamiento. En ocasiones, las hormonas que se requieren para poder desarrollar al bebé pueden antagonizar la actividad de la insulina de llevar a la glucosa a las células para poder utilizarse como fuente de energía. Cuando sucede esto, se eleva el nivel de glucosa o azúcar en la sangre, por lo general en el segundo trimestre del embarazo, y se conoce como diabetes gestacional.

Este aumento en los niveles de glucosa en la sangre hace que sea necesario vigilar de cerca el resto del embarazo para asegurarse de que no se desarrollen complicaciones y que no se ponga en peligro la salud de la mamá o del bebé. Es importante tomar medidas para mantener controlados los niveles de azúcar en la sangre.

Generalmente esto se empieza a través de la alimentación y el ejercicio.

Por lo general, la diabetes gestacional se resuelve después de dar a luz, pero estas mujeres tienen un riesgo mayor de desarrollar diabetes y algunas la desarrollan cinco o 10 años después de su embarazo.

Además de esta posibilidad, un estudio nuevo demuestra que la diabetes gestacional también aumenta el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca más adelante en la vida, incluso antes de que se desarrolle diabetes o síndrome metabólico.

Para llegar a estas conclusiones, se le dio seguimiento durante 20 años a un total de 900 mujeres de entre 18 y 30 años de edad en Estados Unidos.

Estas mujeres habían tenido uno o más embarazos y el 13 % de ellas contrajo diabetes gestacional, según menciona el cibersitio Vidaysalud.com.

Los investigadores observaron el grosor de las arterias carótidas (ubicadas en el cuello) de las mujeres que participaron 12 años después del embarazo, cuando tenían un promedio de 38 y 50 años de edad. Aquellas que habían desarrollado diabetes gestacional tenían un engrosamiento mayor en las arterias del cuello en comparación con las que no tuvieron diabetes gestacional ni síndrome metabólico.

Este engrosamiento de las arterias, conocido en términos médicos como aterosclerosis, es una señal temprana de enfermedad cardiovascular.

Este estudio, publicado en la revista de la Asociación Americana del Corazón, deja claro que la diabetes gestacional puede ser un factor de riesgo temprano de enfermedad cardíaca significativo en las mujeres.

Sin embargo, es importante aclarar que, si bien existe una asociación entre el diabetes gestacional y el riesgo de sufrir enfermedades del corazón, no se probó una relación causa-efecto.

De cualquier modo, si estás embarazada, vale la pena llevar una dieta sana y hacer ejercicio para disminuir los riesgos de complicaciones, entre ellas la diabetes gestacional.

Si tienes dudas acerca de la alimentación o el tipo de ejercicio, consulta con tu médico.

Otros problemas

Además el azúcar de la sangre que no está bien controlado en la diabetes gestacional puede traer otras dificultades, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Algunas son:

Un bebé demasiado grande. La diabetes que no se controla bien causa un aumento en el azúcar de la sangre del bebé. El bebé está “sobrealimentado” y crece demasiado.

Cesárea.

La cesárea es una operación para sacar al bebé a través del vientre de la madre. Una mujer con diabetes mal controlada tiene una probabilidad más alta de requerir una cesárea. Cuando el bebé nace por cesárea, a la madre le toma más tiempo recuperarse del parto.

Presión arterial alta (preeclampsia). Cuando una embarazada presenta presión arterial alta, proteína en la orina y una inflamación frecuente en los dedos de las manos y los pies que no se alivia, puede ser que tenga preeclampsia. Este es un problema grave que amerita ser vigilado muy de cerca por el médico.

13/10/17

Alertan por riesgo de consumir proteína animal en embarazo [13-10-17]


Alertan por riesgo de consumir proteína animal en embarazo

Consumir un alto porcentaje de proteína animal durante el embarazo, podría aumentar el riesgo de padecer diabetes en edad adulta.
 El alto consumo de proteína animal durante el embarazo y en los primeros años de vida aumentan el riesgo de padecer diabetes en edad adulta, alertó el coordinador de la Unidad de Investigación Trasnacional y del Centro de Análisis de Evidencia del Hospital Doctor Manuel Gea González, Pedro Gutiérrez. 

En conferencia de prensa, el médico recomendó a la población en general tener un estilo saludable, y sobre todo en las mujeres que desean embarazarse, así como en las que ya lo están, para evitar el desarrollo de enfermedades.

Gutiérrez aconsejó a las mamás consumir entre 60 y 80 gramos de proteína al día, de preferencia vegetal a la de animal, y dar lactancia materna por lo menos seis meses, ya que la leche materna protegerá al bebé de la obesidad. 

El especialista explicó que de acuerdo con la teoría del origen temprano de la obesidad y la programación metabólica de David Barker, la obesidad y la diabetes tendrían su origen ya sea por exceso o deficiencia de alimentos de la madre o por cambios en los tejidos en los primeros años de la vida de una persona. 

El hecho de que las madres tengan peso excesivo, sean hipertensas y tengan diabetes gestacional durante el embarazo aumenta el riesgo de que el bebé tenga estas enfermedades en la edad adulta, asegura el médico. 

Cuando los niños crecen, puntualizó, sus órganos se moldean de modo que el exceso de proteínas libera sustancias como la insulina, y factores de crecimiento parecidos a la insulina mandan la señal a los tejidos para que crezcan rápido, lo que se desarrolla grasa. 

Entonces los tejidos grasos, en lugar de utilizar la grasa y quemarla, la depositan. Algo similar ocurrirá en los músculos que se infiltrarán rápido de grasa, además, se afectarán los controles en el hipotálamo que sacian el apetito de las personas. 

Existen evidencias de que una buena alimentación en etapas tempranas del embarazo frenan a los genes que causan la obesidad y la diabetes, así que de manera independiente a tener genes por herencia, el riesgo de desarrollar estos padecimientos disminuye.